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Plan Rejilla: de la intuición al procedimiento
El Plan Rejilla comienza con un levantamiento de áreas y un recorrido técnico. Identificamos zonas de alto contacto, puntos críticos de acumulación, superficies difíciles de alcanzar y flujos de personal que pueden generar contaminación cruzada. Con esa lectura construimos una matriz de limpieza que asigna a cada zona un protocolo y una frecuencia.
Después revisamos productos y diluciones, equipos disponibles y condiciones de almacenamiento. Definimos qué utensilios se usan en cada área, cómo se identifican y cómo se evita mezclarlos entre zonas sucias y limpias. También incorporamos la formación del personal y una rutina de supervisión que no dependa de la buena voluntad.
El plan se implementa primero en un área piloto. Observamos la ejecución, medimos tiempos reales y ajustamos lo que no funciona. Luego se extiende al resto de las zonas con responsables definidos y registros accesibles. La documentación queda en la empresa para que pueda mantenerla y actualizarla.